Comencemos con dos versículos:
"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mateo 7:15-23)
Primera conclusión, los falsos profetas no poseen buenos frutos. Sus palabras y actos reflejan el espíritu que los domina. Poseen obrahacedores de maldads, frutos, pero son malos -aún cuando ellos piensan que los hacen en "su nombre"- son llamados "hacedores de maldad""¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano. No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:41-46)
La segunda conclusión de los versículos, es que no hace falta ser un falso profeta para tener estos frutos, sin embargo aquellos que estan en una situación donde influencian a los demás en cuanto a cuestiones de vida eterna, tienen una mayor responsabilidad. Quienes poseen este espíritu -de falso profeta- miran y señalan la falta ajena como forma de legitimar su situación espiritual y ministerial. Interesante es, que "de la abundancia del corazón habla la boca". Tales ministerios enemigos de Dios reflejan es sus actitudes, en sus palabras, en sus sermones, artículos y videos, el fiel reflejo de quién los domina.
"Cuando el Salvador mora en el interior, se revela por las palabras. Pero el Espíritu Santo no mora en el corazón del que se enoja, si otros no concuerdan con sus ideas y planes. De los labios de semejante persona, se escapan observaciones mordaces que entristecen al Espíritu, y desarrollan atributos, que son más bien satánicos, que divinos. El Señor desea que los que están relacionados con su obra, hablen en todo momento con... la mansedumbre de Cristo. Si usted es provocado, no se impaciente. Manifieste la misma suavidad, de la cual hacía gala nuestro Señor.
Como cristianos debiéramos hablar como Cristo hablaría, si estuviera en nuestro lugar. Anhelamos ver reformas, pero muchas veces porque las cosas no suceden como quisiéramos, un espíritu malo vierte gotas de hiel en nuestra copa, y otras almas son envenenadas. Por nuestras palabras indiscretas enfadamos a los demás y los incitamos a la rebelión. Fíjese la meta de hablar la verdad con amor. Entonces el Señor Jesús, por medio de su Espíritu, suplirá la fuerza y el poder. No mezcle el yo con nada de lo que haga para él. Muestre siempre la humildad y la mansedumbre del espíritu del Maestro" (RH 9-4-1901).
EGW, La Voz y su Uso Correcto, p.76-77

