miércoles, 13 de julio de 2011

¿QUIÉN PUEDE CONOCER A DIOS?

Muchos se han hecho esta pregunta durante muchos años, y tiene una respuesta, que tendrá su cumplimiento en nosotros, siempre y cuando estemos dispuestos a dejarlo todo y poner nuestros miembros al servicio de nuestro Dios. El está más que dispuesto a revelarnos sus misterios, los que sean indispensables para nuestra salvación.
"Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley."  (Deuteronomio 29:29)

"Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?"  (Job 11: 7)

"Dios se ha revelado en su Hijo, que es el resplandor de su gloria y la expresa imagen de su persona.  Si deseamos un conocimiento de Dios, debemos ser como Cristo... El vivir una vida pura por fe en Cristo como el Salvador personal, llevará al creyente a un concepto más claro y elevado de Dios... La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes Principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios.  El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Las cualidades esenciales para conocer a Dios son las que señalan la plenitud del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su desinterés.  Esos atributos se cultivan realizando actos bondadosos con un corazón bondadoso (Youth's Instructor, 22-3-1900). 
Cristo, el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno solo con  el Padre eterno; uno solo en naturaleza, en carácter y propósitos; era el único ser que podía penetrar en todos los designios y fines de Dios (Juan 1:1-3).  "Y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz" (Isa. 9: 6).  "Y sus salidas son desde el Principio, desde los días del siglo" (Miq. 5: 2). Y Hijo de Dios, hablando de sí mismo, declara: "Jehová me poseía en el principio de su camino, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternalmente tuve el principado... Cuando establecía los fundamentos de la tierra; con él estaba yo ordenándolo todo; y fui su delicia todos los días, teniendo solaz delante de él en todo tiempo"  (Prov. 8: 22-30).
Hay luz y gloria en la verdad de que Cristo era uno con el Padre antes de la fundación del mundo (Miqueas 5:2)...
Esta verdad... explica otras verdades igualmente misteriosas (Review and Herald, 5-4-1906).

"A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria."  (Col. 1: 27) 

Hay muchos misterios en la Palabra de Dios que no comprendemos, y muchos nos contentamos deteniendo nuestra investigación cuando tan sólo hemos comenzado a recibir algo de conocimiento concerniente a Cristo.  Cuando comienzan a desplegarse un poco ante la mente los propósitos divinos y comenzamos a obtener un leve conocimiento del carácter de Dios, quedamos satisfechos y pensamos que hemos recibido aproximadamente toda la luz que hay para nosotros en la palabra de Dios. Pero la verdad de Dios es infinita... Jesús fue bien claro cuando dijo a sus discípulos "escudriñad las Escrituras" (Juan 5: 39).  Escudriñar significa comparar texto con texto y cosas espirituales con cosas espirituales.  No debiéramos satisfacernos con un conocimiento superficial (Review and Herald, 4-6-1889).
No comprendemos ni la mitad de lo que Dios está dispuesto a hacer por su pueblo... Nuestras peticiones, mezclados con fe y contrición, debieran ascender a Dios en procura de un entendimiento de los misterios que Dios quiere hacer conocer a sus santos...
El espíritu de Dios descansará sobre el diligente escudriñador de la verdad.  El que desee la verdad en su corazón, que anhele la obra de su poder en la vida y el carácter, ciertamente la tendrá (Ibid).

¿Dedicaremos más de nuestro tiempo valioso para el estudio y la comprensión profunda de la naturaleza humana-divina del Hijo de Dios? En ella está el camino hacia la salvación y constituye la verdad sobre la JUSTIFICACIÓN POR LA FE.

lunes, 11 de julio de 2011

Ninguna escuela era adecuada

Había una gran obra designada para el profeta Juan, pero no había ninguna escuela en la tierra a la cual pudiera asistir. Debía adquirir su conocimiento lejos de las ciudades, en el desierto.  Las Escrituras del Antiguo Testamento, Dios y la naturaleza que él había creado debían ser sus libros de estudio.  Dios estaba capacitando a Juan para su obra de preparar el camino del Señor.  Su alimento era simplemente langostas y miel silvestre.  Las costumbres y las prácticas de los hombres no debían ser la educación de este hombre.  La preocupación por lo mundano no debía afectar en nada la formación de su carácter (MS 131, 1901).
Juan no se sentía suficientemente fuerte para soportar la gran presión de la tentación que encontraría en la sociedad.  Temía que su carácter fuera modelado de acuerdo con las costumbres que prevalecían entre los judíos, y escogió el desierto como su escuela, en la cual su mente podía ser debidamente educada y disciplinada por el gran libro de Dios: la naturaleza.  En el desierto, Juan podía negarse a sí mismo más fácilmente, dominar su apetito y vestirse de acuerdo con la sencillez natural. Y en el desierto no había nada que desviara su mente de la meditación y la oración.  Satanás tenía acceso a Juan, aun después de que éste cerró todos los caminos que dependían de él y por los cuales Satanás pudiera entrar.  Pero sus hábitos de vida eran tan puros y naturales que podía discernir al enemigo, y tenía fortaleza de espíritu y decisión de carácter para resistirlo.
El libro de la naturaleza estaba abierto ante Juan con su inagotable caudal de variadas instrucciones.  El buscaba el favor de Dios, y el Espíritu Santo descansaba sobre él, y encendió en su corazón un ardiente celo de hacer la gran obra de llamar a la gente al arrepentimiento y a una vida más elevada y más santa. Juan se estaba capacitando mediante las privaciones y las dificultades para disciplinar de tal manera todas sus facultades físicas y mentales, que pudiera sostenerse entre las gentes tan inconmovible frente a las circunstancias como las rocas y montañas del desierto qué lo habían rodeado durante treinta años (2SP 47).
La niñez, juventud y edad viril de Juan -que vino con el espíritu y el poder de Elías para hacer una obra especial de preparar el camino para el Redentor del mundo- se distinguieron por su firmeza y poder moral.  Satanás no pudo moverlo de su integridad (RH 3-3-1874).

miércoles, 6 de julio de 2011

EL PELIGRO DE LA MUNDANALIDAD Y LA SENSUALIDAD (2)

1 Juan 2:15-17
No améis al mundo, ni lo que hay en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los malos deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida, no procede del Padre, sino del mundo.
Y el mundo y sus deseos se pasan.  En cambio, el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.

Una reforma en la vida es la única prueba segura de un verdadero arrepentimiento. Para toda alma verdaderamente convertida la relación con Dios y con las cosas eternas será el gran tema de la vida. ¿Pero dónde se nota, en las iglesias populares de nuestros días, el espíritu de consagración a Dios? Los conversos no renuncian a su orgullo ni al amor del mundo. No están más dispuestos a negarse a sí mismos, a llevar la cruz y a seguir al manso y humilde Jesús, que antes de su conversión. La religión se ha vuelto objeto de burla de los infieles y escépticos, debido a que tantos de los que la profesan ignoran sus principios. El poder de la piedad ha desaparecido casi enteramente de muchas  de las iglesias. Las comidas campestres, las representaciones teatrales en las iglesias, los bazares, las casas elegantes y la ostentación personal han alejado de Dios los pensamientos de la gente. Tierras y bienes y ocupaciones mundanas llenan el espíritu, mientras que las cosas de interés eterno se consideran apenas dignas de atención.
Dondequiera que los hombres descuiden el testimonio de la Biblia y se alejen de las verdades claras que sirven para probar el alma y que requieren abnegación y desprendimiento del mundo, podemos estar seguros de que Dios no dispensa allí sus bendiciones. Y al aplicar la regla que Cristo mismo dio: "Por sus frutos los conoceréis" (S. Mateo 7: 16), resulta evidente que estos movimientos no son obra del Espíritu de Dios. 
Pedro dice: "Os ruego . . . que os abstengáis de las concupiscencias carnales, las cuales guerrean contra el alma." (1 Pedro 2: 11, V.M.) Toda concesión hecha al pecado tiende a entorpecer las facultades y a destruir el poder de percepción mental y espiritual, de modo que la Palabra o el Espíritu de Dios ya no puedan impresionar sino débilmente el corazón. Pablo escribe a los Corintios: "Limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios." (2 Corintios 7: 1.) Y entre los frutos del Espíritu- "amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, 528 bondad, fidelidad, mansedumbre," -clasifica la "templanza." (Gálatas 5: 22, 23, V.M.)
A pesar de estas inspiradas declaraciones, ¡cuántos cristianos de profesión están debilitando sus facultades en la búsqueda de ganancias o en el culto que tributan a la moda; cuántos están envileciendo en su ser la imagen de Dios, con la glotonería, las bebidas espirituosas, los placeres ilícitos! Y la iglesia, en lugar de reprimir el mal, demasiado a menudo lo fomenta, apelando a los apetitos, al amor del lucro y de los placeres para llenar su tesoro, que el amor a Cristo es demasiado débil para colmar. Si Jesús entrase en las iglesias de nuestros días, y viese los festejos y el tráfico impío que se practica en nombre de la religión, ¿no arrojaría acaso a esos profanadores, como arrojó del templo a los cambiadores de moneda?
El mundo está entregado a la sensualidad. "La concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida" gobiernan las masas del pueblo. Pero los discípulos de Cristo son llamados a una vida santa. "Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo." A la luz de la Palabra de Dios, se justifica el aserto de que la santificación que no produce este completo desprendimiento de los deseos y placeres pecaminosos del mundo, no puede ser verdadera.
Por medio de Jesús, los hijos caídos de Adán son hechos "hijos de Dios." "Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos." (Hebreos 2: 11.) La vida del cristiano debe ser una vida de fe, de victoria y de gozo en Dios. "Todo aquel que es engendrado de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que vence al mundo, a saber, nuestra fe." (1 Juan 5: 4, V.M.) Con razón declaró Nehemías, el siervo de Dios: "El gozo de Jehová es vuestra fortaleza." (Nehemías 8: 10.) Y San Pablo dijo: "Gozaos en el Señor siempre: otra vez os digo: Que os gocéis." "Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (Filipenses 4: 4; 1 Tesalonicenses 5: 16-18.) Tales son los frutos de la conversión y de la santificación según la Biblia; y es porque el mundo cristiano mira con tanta indiferencia los grandes principios de justicia expuestos en la Palabra de Dios, por lo que se ven tan raramente estos frutos. Esta es la razón por la que se ve tan poco de esa obra profunda y duradera del Espíritu de Dios que caracterizaba los reavivamientos en tiempos pasados.
Por medio de la contemplación nos transformamos. Pero como esos sagrados preceptos en los cuales Dios reveló a los hombres su perfección y santidad son tenidos en poco y el espíritu del pueblo se deja atraer por las enseñanzas y teorías humanas, nada tiene de extraño que en consecuencia se vea un enfriamiento de la piedad viva en la iglesia. El Señor dice: "Dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas." (Jeremías 2:13.)
"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos.... Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará." (Salmo 1: 1-3.) Sólo en la medida en que la ley de Dios sea repuesta en el lugar que le corresponde habrá un avivamiento de la piedad y fe primitivas entre los que profesan ser su pueblo. "Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma." (Jeremías 6: 16.) 
CS p 514-532




jueves, 30 de junio de 2011

EL PELIGRO DE LA MUNDANALIDAD Y LA SENSUALIDAD

El pueblo de Dios no sólo debe conocer su voluntad, sino también debe practicarla.  Muchos serán eliminados del número de los que conocen la verdad porque no fueron santificados por ella.  La verdad  debe penetrar en sus corazones, santificarlos y limpiarlos de toda mundanalidad y sensualidad en su vida más intima. El templo del alma debe ser limpiado.  Cada acto secreto es como si estuviéramos en la presencia de Dios y de los santos ángeles, ya que todas las cosas están abiertas ante Dios, y de El nada se puede esconder...
Dios está purificando a un pueblo para que tenga manos limpias y corazones puros a fin de estar delante de El en el juicio.  Debe elevarse la norma, purificarse la imaginación; debe abandonarse el apasionamiento que rodea a prácticas degradantes, y debe elevarse el alma a pensamientos puros y a prácticas santas.  Todos los que soporten la prueba y la aflicción que está delante de nosotros serán participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia, y no participado en ello. 
RH, 24 de mayo de 1887. 

Es nuestra tarea conocer nuestras debilidades y pecados acariciados, que producen oscuridad y debilidad espiritual y han apagado nuestro primer amor. ¿Es la mundanalidad? ¿Es el egoísmo? ¿Es el amor por la estima propia? ¿Es la lucha por ser el primero? ¿Es la sensualidad lo que nos aleja de Dios? ¿Es el pecado de los nicolaítas que cambiaban la gracia de Dios por lascivia? ¿Es la indiferencia hacia la gran luz [Biblia]? ¿Es el mal uso o el abuso de las oportunidades y los privilegios lo que nos lleva a tener jactanciosas pretensiones de sabiduría y conocimiento religiosos, mientras la vida y el carácter son inconsistentes e inmorales?  No importa qué haya sido lo que hemos acariciado y cultivado hasta tornarse fuerte y dominante, hagamos decididos esfuerzos para ser vencedores, para no perdernos y comer del árbol de la vida.-               Review and Herald, 7 de junio de 1887.

 Es esencial poseer un conocimiento teórico de la verdad, pero el conocimiento de las mayores verdades no nos Salvará; nuestro conocimiento debe ser práctico.  El pueblo de Dios no sólo debe poseer un conocimiento de su voluntad, sino que tiene que poner en práctica ese conocimiento.Muchos serán eliminados de entre los que conocen la verdad porque no han sido santificados por ella .  La verdad debe ser introducida en sus corazones para santificarlos y limpiarlos de toda mundanalidad y sensualidad en la vida privada.  El templo del alma tiene que ser purificado.  Cada acto secreto es como si se llevara a cabo en la presencia de Dios y de sus santos ángeles, todas las cosas están abiertas delante de Dios, y nada se le puede ocultar.
Testimonios acerca de la conducta sexual, adulterio y divorcio p 99

jueves, 2 de junio de 2011

EL PLURAL DE "HAGAMOS"



 Al principio, el Padre y el Hijo habían descansado el sábado después de su obra de creación.  Cuando "fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento," el Creador y todos los seres celestiales se regocijaron en la contemplación de la gloriosa escena.  "Las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios." *  Ahora Jesús descansaba de la obra de la redención; y aunque había pesar entre aquellos que le amaban en la tierra, había gozo en el cielo.  La promesa de lo futuro era gloriosa a los ojos de los seres celestiales.  Una creación restaurada, una raza redimida, que por haber vencido el pecado, nunca más podría caer, era lo que Dios y los ángeles veían como resultado de la obra concluida por Cristo.  Con esta escena está para siempre vinculado el día en que Cristo descansó.  Porque su "obra es perfecta;" y "todo lo que Dios hace, eso será perpetuo." Cuando se produzca "la restauración de todas las cosas, de la cual habló Dios por boca de sus santos profetas, que ha habido desde la antigüedad," el sábado de la creación, el día en que Cristo descansó en la tumba de José, será todavía un día de reposo y regocijo.  El cielo y la tierra se unirán en alabanza mientras que "de sábado en sábado," las naciones de los salvos adorarán con gozo a Dios y al Cordero.
(El Deseado de Todas las Gentes p467 ) White.
Después de que fue creada la tierra y las bestias en ella,  el Padre y el Hijo cumplieron su propósito, que fue trazado antes de la caída de Satanás, de hacer al hombre a su propia imagen.  Habían obrado juntos en la creación de la tierra y de todo ser viviente en ella.  Y ahora Dios dijo a su Hijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen (The Story of Redemption, págs. 20, 21).

Desde antes que fueran echados los cimientos de la tierra, el Padre y el Hijo se habían unido en un pacto para redimir al hombre en caso de que fuese vencido por Satanás. Habían unido sus manos en un solemne compromiso de que Cristo sería fiador de la especie humana. (DTG p744)

Ni aun los ángeles pudieron participar en los consejos habidos entre el Padre y el Hijo al trazarse el plan de la salvación. (EL MINISTERIO DE CURACIÓN p337)

El plan de redención fue preparado en las deliberaciones entre el Padre y el Hijo.  Entonces Cristo se comprometió a responder por el hombre si éste resultaba desleal.  Se comprometió  a efectuar una expiación que uniera a toda alma creyente con Dios. (EN LUGARES CELESTIALES 6 DE ENERO)

El Padre y el Hijo emprendieron la grandiosa y admirable obra que habían proyectado: la creación del mundo. La tierra que salió de las manos del Creador era sumamente hermosa. (EXALTAD A JESÚS 2 DE FEBRERO)

¿Quién pone en tela de juicio la clara palabra de Dios? 

 Cubría de misterio todo lo sencillo, y por medio de astuta perversión ponía en duda las declaraciones más claras de Jehová.  Y su elevada posición, tan íntimamente relacionada con el gobierno divino, daba mayor fuerza a sus pretensiones. (PATRIARCAS Y PROFETAS P22)

Leer el capitulo entero  para entender el context.