lunes, 26 de octubre de 2009

EL ULTIMO PLAN DE SATANAS

Dice el gran engañador:  'Debemos vigilar a los que están llamando la atención del pueblo al sábado de Jehová; ellos inducirán a muchos a ver las exigencias de la ley de Dios; y la misma luz que revela el verdadero sábado revela también la ministración de Cristo en el santuario celestial, y muestra que la última obra por la salvación del hombre se está realizando ahora.  Mantened la mente de la gente en tinieblas hasta que esa obra termine, y aseguraremos el mundo y también la iglesia. . .
Yo influiré sobre los ministros populares para hacer que la atención de sus oyentes se aparte de los... mandamientos de Dios. .La gente acepta las explicaciones de las escrituras de parte de sus pastores, y no investiga por si misma. Por lo tanto al actuar por medio de los ministros, puedo dominar a la gente de acuerdo con mi voluntad.
Tendré sobre el terreno, como agentes míos, a hombres con falsas doctrinas mezcladas con suficiente cantidad de verdad como para engañar a las almas.  Tendré también incrédulos presentes que expresarán dudas con respecto a los mensajes de amonestación que envía el Señor a su iglesia.  Si el pueblo lee y cree estas admoniciones, podemos tener poca esperanza de vencerlo.  Pero si podemos distraer su atención de estas advertencias, permanecerán ignorantes con respecto a nuestro poder y astucia, y por fin los aseguraremos en nuestras filas.  Dios no permitirá que sus palabras sean despreciadas impunemente.  Si podemos mantener a las almas engañadas por un tiempo, la misericordia de Dios será retirada, y él las entregará a nuestro dominio
"Usando a los que tienen una forma de piedad pero no conocen el poder, podemos ganar a muchos que de otra manera nos harían daño.  Los amantes del placer más que amantes de Dios serán nuestros ayudadores más eficaces.  Los que pertenecen a esta clase y que son aptos e inteligentes servirán como cebo para atraer a otros a nuestros anzuelos.  Muchos no temerán su influencia, porque profesan la misma fe.  Así los induciremos a sacar la conclusión de que los requerimientos, de Cristo son menos estrictos de lo que una vez creían, y que conformándose con el mundo podrían ejercer una mayor influencia sobre los mundanos.  Así se separarán de Cristo; entonces no tendrán ninguna fuerza para resistir nuestro poder, y antes de mucho estarán listos para ridiculizar su primer celo y devoción
Podemos separar a muchos de Cristo por la mundanalidad, la concupiscencia y el orgullo.  Se pensarán seguros porque creen la verdad, pero la complacencia del apetito o de las bajas pasiones, que confundirá el juicio y destruirá la discriminación, producirá su caída.
(testimonios para los ministros p 472-475)White

LAS CITAS DE ELENA QUE NADIE LEYO, O NO QUIEREN LEER, CONFIRMAN CLARAMENTE LA UNION DE LA IGLESIA CON EL MUNDO

No debemos introducir el mundo en la iglesia ni casarlo con ella, estableciendo asi un vinculo de unidad. De esa manera la iglesia ciertamente se corrompera; llegara a ser como declara en el apocalipsis "albergue de toda ave inmunda y aborrecible".
Si se relacionan con el mundo nuestras instituciones se debilitaran, no se podra confiar en ellas, porque esos elementos mundanos, introducidos y ubicados en puestos de confianza considerados maestros respetables en su posicion educadora, rectora y oficial seran manejados seguramente por el espiritu y el poder de las tinieblas; no se distinguira la linea que separa al que sirve a Dios del que no le sirve.
(Testimonos para los Ministros p265) White

De ellos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, cuando dijo: "El Señor viene con sus santos millares,
"a juzgar a todos, y a convencer a todos los impíos de todas las malas obras que cometieron, y de todas las insolencias que pronunciaron esos impíos pecadores".
Esos se quejan de todo, lo critican todo, y andan según sus propios deseos.  Su boca habla con soberbia, y adulan a las personas para sacar provecho.(Judas 14-16)



Muchos seguirán sus disoluciones, y por ellos el camino de la verdad será blasfemado.  
Por avaricia traficarán con vosotros con palabras fingidas. Hace tiempo que su condenación pende sobre ellos, y su perdición no se duerme. (2 Pedro 2: 2,3)



Si alguno enseña otra cosa, y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,
está hinchado, nada sabe, y padece del enfermizo deseo de discusión y contienda de palabras, que engendran envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,
porfías necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad por ganancia.(1 Timoteo 6:3-5)

Estudiemos juntos!!!!

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieron, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mat. 18, 19, 20)

El Señor ha prometido que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí estará él en su medio. Los que se reúnen para la oración recibirán la unción del Santo. Hay gran necesidad de oración secreta, pero también hay necesidad de que varios cristianos se reúnan y con fervor eleven juntos sus peticiones a Dios (Review and Herald, 30 de junio, 1896).

Aprovechad toda oportunidad de ir donde se suela orar. Los que están realmente procurando estar en comunión con Dios, asistirán a los cultos de oración, fieles... en cumplir su deber, ávidos y ansiosos de cosechar todos los beneficios que puedan alcanzar (El camino a Cristo, pág. 98).
¿Cuál es el objeto que se tiene al reunirse? ¿Es para informar a Dios, instruirle, diciéndole en oración todo lo que sabemos? Nos reunimos para edificarnos unos a otros mediante el intercambio de pensamientos y sentimientos, para obtener fuerza, luz y valor al conocer mejor nuestras esperanzas y aspiraciones mutuas; y al elevar con fe nuestras oraciones fervientes y sentidas, recibimos refrigerio y vigor de la Fuente de nuestra fuerza. Estas reuniones deben ser momentos muy preciosos. . .

No todos tienen la misma experiencia en su vida religiosa. Pero si se reúnen los que han pasado por diversas circunstancias, pueden hablar de lo que han experimentado con sencillez y humildad. Todos los que prosiguen adelante en la carrera cristiana, deben tener y tendrán una experiencia viva, nueva e interesante. Una experiencia viva se compone de pruebas diarias, conflictos y tentaciones; arduos esfuerzos y victorias y mucha paz y gozo obtenidos mediante Jesús. Un simple relato de estas cosas da luz, fuerza y conocimiento que ayudarán a otros en su progreso en la vida cristiana (Joyas de los testimonios, tomo 1, págs. 271, 272).

Educad la mente para amar la Biblia, amar la reunión de oración, amar la hora de meditación, y obre todo, la hora en la cual el alma comulga con Dios (Id., pág. 243).

EN LUGARES CELESTIALES, p.91 (E. White)
































La promesa del Espíritu



"El Señor quiere que los suyos sean sanos en la fe: que no ignoren la gran salvación que les es tan abundantemente ofrecida. No han de mirar hacia adelante pensando que en algún tiempo futuro se hará una gran obra a su favor, pues ahora es completa la obra. El creyente no es exhortado a que haga paz con Dios. Nunca lo ha hecho ni jamás podrá hacerlo. Ha de aceptar a Cristo como su paz, pues con Cristo están Dios y la paz. Cristo dio fin al pecado llevando su pesada maldición en su propio cuerpo en el madero, y ha quitado la maldición de todos los que creen en él como en un Salvador personal. Pone fin al poder dominante del pecado en el corazón, y la vida y el carácter del creyente testifican de la naturaleza genuina... de la gracia de Cristo. A los que le piden, Jesús les imparte el Espíritu Santo, pues es necesario que cada creyente sea liberado de la corrupción, así como de la maldición y condenación de la ley. Mediante la obra del Espíritu Santo, la santificación de la verdad, el creyente llega a ser idóneo para los atrios del cielo, pues Cristo actúa dentro de él y la justicia de Cristo está sobre él. Sin esto, ningún alma tendrá derecho al cielo. No disfrutaríamos del cielo a menos que estuviéramos calificados para su santa atmósfera por la influencia del Espíritu y de la justicia de Cristo.
A fin de ser candidatos para el cielo, debemos hacer frente a los requerimientos de la ley: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo" (Luc. 10: 27). Sólo podemos hacer esto al aferrarnos por fe de la justicia de Cristo. Contemplando a Jesús recibimos en el corazón un principio viviente y que se expande; el Espíritu Santo lleva a cabo la obra y el creyente progresa de gracia en gracia, de fortaleza en fortaleza, de carácter en carácter. Se amolda a la imagen de Cristo hasta que en crecimiento espiritual alcanza la medida de la estatura plena de Cristo Jesús. Así Cristo pone fin a la maldición del pecado y libera al alma creyente de su acción y efecto.
Sólo Cristo puede hacer esto, pues "debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del mundo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados" (Heb. 2: 17, 18). La reconciliación significa que desaparece toda barrera entre el alma y Dios, y que el
pecador comprende lo que significa el amor perdonador de Dios. Debido al sacrificio hecho por Cristo para los hombres caídos, Dios puede perdonar en justicia al transgresor que acepta los méritos de Cristo. Cristo fue el canal por cuyo medio pudieron fluir la misericordia, el amor y la justicia del corazón de Dios al corazón del pecador. "El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1: 9).
En la profecía de Daniel se registra de Cristo que expiaría "la iniquidad" y traería "la justicia perdurable" (Dan. 9: 24). Toda alma puede decir: "Mediante su perfecta obediencia, Cristo ha satisfecho las demandas de la ley y mi única esperanza radica en acudir a él como mi sustituto y garantía, el que obedeció la ley perfectamente por mí. Por fe en sus méritos, estoy libre de la condenación de la ley. Me reviste con su justicia, que responde a todas las demandas de la ley. Estoy completo en Aquel que produce la justicia eterna. El me presenta a Dios con la vestimenta inmaculada en la cual no hay una hebra que fue entretejida por instrumento humano alguno. Todo es de Cristo y toda la gloria, el honor y la majestad han de darse al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo".
Muchos piensan que deben esperar un impulso especial a fin de que puedan ir a Cristo; pero sólo es necesario acudir con sinceridad de propósito, decidiendo aceptar los ofrecimientos de misericordia y gracia que nos han sido extendidos. Hemos de decir: "Cristo murió para salvarme. El deseo del Señor es que sea salvado, e iré a Jesús sin demora, tal como soy. Me aventuraré a aceptar su promesa. Cuando Cristo me atraiga, responderé". El apóstol dice: "Con el corazón se cree para justicia" (Rom. 10: 10).

Nadie puede creer con el corazón para justicia y obtener así la justificación por la fe mientras continúe en la práctica de aquellas cosas que prohíbe la Palabra de Dios, o mientras descuide cualquier deber conocido."

MENSAJES SELECTOS, T.1, pp. 462-464



El comienzo del fuerte pregón
Escudriñe las Escrituras como nunca antes todo el que profese creer que el Señor viene pronto, pues Satanás está determinado a probar todo artificio posible para mantener a las almas en tinieblas y cegar las mentes para que no vean los peligros de los tiempos en que vivimos. Estudie su Biblia cada creyente con oración ferviente para que pueda ser iluminado por el Espíritu Santo en cuanto a lo que es verdad a fin de que pueda saber más de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado. Escudriñad las verdades como si fueran tesoros escondidos y chasquead al enemigo. El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra. Esto es así, porque la obra de cada uno a quien ha llegado el mensaje de amonestación es la de exaltar a Jesús, presentarlo al mundo tal como está revelado en figuras y bosquejado en símbolos, tal como es manifestado en la revelación de los profetas, tal como es revelado en las lecciones dadas a sus discípulos y en los milagros maravillosos efectuados para los hijos de los hombres. Escudriñad las Escrituras, pues ellas son las que dan testimonio de Cristo. Si queréis salir incólumes del tiempo de angustia, debéis conocer a Cristo y apropiaros del don de su justicia, la cual imputa al pecador arrepentido (The Review and Herald, 22 de noviembre de 1892).
 

Apropiaos de la justicia de Cristo
Mediante Cristo, se dan al hombre tanto restauración como reconciliación. El abismo abierto por el pecado ha sido salvado por la cruz del Calvario. Un rescate pleno y completo ha sido pagado por Jesús en virtud del cual es perdonado el pecador y es mantenida la justicia de la ley. Todos los que creen que Cristo es el sacrificio expiatorio pueden ir y recibir el perdón de sus pecados, pues mediante los méritos de Cristo se ha abierto la comunicación entre Dios y el hombre. Dios puede aceptarme como a su hijo y yo puedo tener derecho a él y puedo regocijarme en él como en mi Padre amante. Debemos centralizar nuestras esperanzas del cielo únicamente en Cristo, pues él es nuestro sustituto y garantía.
Hemos transgredido la ley de Dios, y por las obras de la ley ninguna carne será justificada. Los mejores esfuerzos que pueda hacer el hombre con su propio poder son ineficaces para responder ante la ley santa y justa que ha transgredido, pero mediante la fe en Cristo puede demandar la justicia del Hijo de Dios como plenamente suficiente. Cristo satisfizo las demandas de la ley en su naturaleza humana. Llevó la maldición de la ley por el pecador, hizo expiación para él a fin de que cualquiera que cree en él, no se pierda sino tenga vida eterna. La fe genuina se apropia de la justicia de Cristo y el pecador es hecho vencedor con Cristo, pues se lo hace participante de la naturaleza divina, y así se combinan la divinidad y la humanidad.
El que está intentando alcanzar el cielo por sus propias obras al guardar la ley, está intentando un imposible. El hombre no puede ser salvado sin la obediencia, pero sus obras no deben ser propias. Cristo debe efectuar en él tanto el querer como el hacer la buena voluntad de Dios. Si el hombre pudiera salvarse por sus propias obras, podría tener algo en sí mismo por lo cual regocijarse. El esfuerzo que el hombre pueda hacer con su propia fuerza para obtener la salvación está representado por la ofrenda de Caín. Todo lo que el hombre pueda hacer sin Cristo está contaminado con egoísmo y pecado, pero lo que se efectúa mediante la fe es aceptable ante Dios. El alma hace progresos cuando procuramos ganar el cielo mediante los méritos de Cristo. Contemplando a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, podemos proseguir de fortaleza en fortaleza, de victoria en victoria, pues mediante Cristo la gracia de Dios ha obrado nuestra completa salvación.
Sin fe es imposible agradar a Dios. La fe viviente capacita a su poseedor para aferrarse de los méritos de Cristo, lo capacita para obtener, del plan redentor, gran consuelo y satisfacción. (The Review and Herald, 1° de julio de 1890). 



MENSAJES SELECTOS, T.1, pp. 425-427

domingo, 25 de octubre de 2009

PARA QUE NO SEAN ENGAÑADOS POR LOS FALSOS PASTORES

Muchos lectores del blog han expresado, que somos muy duros en los posteos, que estamos juzgando, etc. Todo lo publicado aca es palabra de DIOS. Es entendible si esto les parece muy duro, porque lo unico que se predica en los pulpitos de todas las iglesias de cualquier denominacion, son tan solo fabulas agradables que hacen que uno se crea satisfecho con su condicion de pecador y no lo lleva al arrepentimiento y a buscar a DIOS de todo corazon y a su HIJO JESUS para que more EN nosotros, dejenme decirles que ese es el plan de Satanas, si no les gusta lo que leen en el esta pagina, no les gusta la palabra de DIOS. Nuestro proposito es sacar a la luz las verdades que fueron ocultas por los falsos pastores y predicar a JESUS y a su PADRE.
"Para que unidos en amor, sus corazones sean confortados, hasta alcanzar toda la riqueza de la plena seguridad de comprensión, y conocer el misterio de Dios el Padre,  y de Cristo. En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.  
Esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas".(Col 2:2-4)

  
JESUS DIRIGIENDOSE A LOS FALSOS PASTORES



"¡Ay de vosotros, fariseos! Diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza; y faltáis a la justicia y al amor de Dios.  Esto es necesario hacer, sin dejar lo otro.
"¡Ay de vosotros, fariseos! Amáis las primeras sillas en las sinagogas, y ser saludados en las plazas.
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Sois como sepulcros que no se ven, y los que andan encima no lo saben".
Uno de los doctores de la Ley, le dijo: "Maestro, cuando dices esto, nos ofendes también a nosotros".

 Y Jesús respondió: "¡Ay de vosotros también, doctores de la Ley! Imponéis a los hombres cargas que no pueden llevar. Y vosotros ni aun con un dedo las tocáis. (Luc 11:42-46)




¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos ante los hombres. Ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando.
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis largas oraciones. Por eso llevaréis mayor condenación.
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque rodeáis la tierra y el mar por hacer un prosélito; y una vez ganado, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque dais el diezmo de la menta, del eneldo y el comino; y dejáis lo más importante de la Ley, a saber, la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es necesario hacer, sin dejar lo otro.
"¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque limpiáis el exterior del vaso y del plato; y por dentro estáis llenos de robo y de desenfreno. "¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero el interior del vaso y del plato, para que el exterior también quede limpio! (Mat 23:13-26)



Cuando el gran Maestro presentaba solemnes verdades, los escribas y fariseos-con el pretexto de estar interesados- se reunian alrededor de los discipulos y de Cristo, y desviaban las mentes a fin de crear disputa. Cristo fue interrumpido en esta ocasion como en muchas otras. Deseaba que sus discipulos escucharan las palabras que EL queria decir y que no permitieran que nada atrajera su atencion. Por lo tanto les advirtio: "guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresia".
La hipocresia es como la levadura. La levadura puede estar oculta en la harina, y no se conoce su presencia hasta que produce su efecto. Cuando se la introduce sutura rapidamente toda la masa. La hipocresia actua secretamente, y si se la tolera, llenara la mente de orgullo y vanidad. Algunos engaños que hoy se practican son similares a los que practicaban los fariseos. El Salvador  dio esta advertencia para que estuvieran alerta todos los que creen en El. Velad para que no absorvais ese espiritu y os volvais como aquellos que trataban de entrampar al Salvador. (MS 43, 1896) White. 

viernes, 23 de octubre de 2009

"ES NECESARIO OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES" (Hech 5:29)

Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, vinieron los sacerdotes, con el jefe de la guardia del templo y los saduceos, resentidos de que los apóstoles enseñasen al pueblo, y anunciasen la resurrección de los muertos cumplida en Jesús.Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque ya era tarde.
Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron. Su número llegó a unos cinco mil hombres. (Hechos 4:1-4)


Entonces se levantó "el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con él, que es la secta de los saduceos", los cuales sostenían que no habría resurrección de los muertos.  Las aseveraciones hechas por los apóstoles de que habían visto a Jesús después de su resurrección y que él había ascendido al cielo, estaban destruyendo los principios fundamentales de la doctrina de los saduceos.  Esto no debía permitirse.  Los sacerdotes y los príncipes se llenaron de indignación y echaron mano de los apóstoles, y los pusieron en la cárcel común.  Los discípulos no se sintieron intimidados o abatidos.  Recordaron las palabras que Cristo les haba dado en las últimas lecciones: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama,  será amado de mi Padre y yo le amaré, y me manifestaré a él".  "Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mi.  Estas cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.  Os echarán de las sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios.  Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni a mí.  Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis que yo os lo había dicho".
"Mas el ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida".  Vemos aquí que los hombres que tienen autoridad no siempre han de ser obedecidos, aun cuando profesen ser maestros de la doctrina bíblica.  Hay muchas personas hoy en día que se sienten indignadas y agraviadas de que alguna voz se levante para presentar ideas que difieran de las suyas con respecto a puntos definidos de creencias religiosas. ¿No han defendido ellos por mucho tiempo sus ideas como la verdad?  Así, los sacerdotes y rabinos razonaban en los días apostólicos: ¿Qué quieren decir estos hombres que no tienen educación, algunos de ellos meros pescadores, que presentan ideas contrarias a las doctrinas que los sabios sacerdotes y príncipes enseñan al pueblo?  No tienen derecho a entrometerse en los principios fundamentales de nuestra fe.  Pero vemos que el Dios del cielo a veces comisiona a los hombres a enseñar aquello que es considerado como contrario a las doctrinas establecidas.  Debido a que los que una vez eran los depositarios de la verdad se manifestaron infieles a su sagrado cometido, el Señor escogió a otros que habían de recibir los brillantes rayos del Sol de Justicia, y que defenderían verdades que no estaban de acuerdo con las ideas de los dirigentes religiososY entonces estos conductores, en la ceguera de sus mentes, dan pleno curso a lo que se cree una indignación justa contra los que han puesto a un lado fábulas acariciadas.  Actúan como hombres que han perdido la razón.  No consideran la posibilidad de que ellos mismos no hayan entendido correctamente la palabra.  No quieren abrir sus ojos para discernir el hecho de que han interpretado mal y aplicado erróneamente las Escrituras, y han edificado falsas teorías, a las que denominan doctrinas fundamentales de la fe.
 
Pero el Espíritu Santo, de tiempo en tiempo, revelará la verdad por medio de sus propios agentes escogidos; y ningún hombre, ni siquiera un sacerdote o príncipe, tiene el derecho de decir: Ud. no dará publicidad a sus opiniones, porque yo no creo en ellas.  Ese maravilloso "yo" puede intentar derribar la enseñanza del Espíritu Santo.  Los hombres pueden por un tiempo intentar aplastarla y matarla; pero esto no convertirá el error en verdad o la verdad en error.  Las mentes inventivas de los hombres han adelantado opiniones especulativas en varios ramos, y cuando el Espíritu Santo permite que la luz brille en las mentes humanas, esta luz no respeta todo punto de la aplicación que de la palabra hace el hombre.  Dios impresionó a sus siervos a hablar la verdad al margen de lo que los hombres han dado por sentado como verdad.

Todo adventista del séptimo día está en peligro de cerrar sus ojos a la verdad como es en Jesús, porque contradiga algo que han dado por sentado como verdad pero que, según lo enseña el Espíritu Santo, no es verdad.  Sean todos muy modestos, y con todo fervor traten de descartar el yo para exaltar a Jesús.  En la mayor parte de las controversias religiosas el fundamento del problema es que el yo lucha por la supremacía. ¿Sobre qué se discute?  Sobre asuntos que no son en absoluto puntos vitales, y que se consideran como tales sólo porque los hombres les han dado importancia. 

(Testimonios para los Ministros p66-68)White